 |
|
|
La mayor parte de los visigodos penetró en
Hispania después de su expulsión de
la Galia.
Se establecieron preferentemente
en la Meseta, entre el Ebro y el Tajo.
Su monarquía era
electiva, lo que ocasionaba frecuentes guerras civiles.
La unificación con
los hispanorromanos se produjo con su conversión
al cristianismo (III Concilio
de Toledo, 589).
La derrota de los suevos
(411) y de los bizantinos
(625), les permitió
crear un solo reino peninsular.
|
 |